
Vivimos acá y recibimos huéspedes desde 2019. Esto es lo que contestamos todos los días cuando alguien nos pregunta qué hacer con sus días en el Fin del Mundo.
Navegar el Canal Beagle. Las navegaciones salen del puerto, a 900 metros del departamento: Isla de los Lobos, la colonia de cormoranes y el faro Les Éclaireurs.
Parque Nacional Tierra del Fuego. Bahía Lapataia, el final de la Ruta 3 y senderos para todos los estados físicos.
Laguna Esmeralda. La caminata más querida de la zona: barro, bosque de lenga y un color de agua que no se explica en una foto.
Glaciar Martial. A minutos del centro, con la mejor vista de la ciudad y del Canal Beagle.
Y para los días de viento, que en Ushuaia también son parte del viaje: el Tren del Fin del Mundo y el Museo Marítimo y del Presidio.

Verano (diciembre a marzo). Días larguísimos, temperaturas frescas y la temporada más movida. Es cuando más conviene reservar con anticipación.
Otoño (abril y mayo). Los bosques de lenga se ponen rojos. Menos gente y mucha luz baja.
Invierno (junio a septiembre). Nieve, esquí en el Cerro Castor y noches largas.
Primavera (octubre y noviembre). El deshielo, los días que se estiran y tarifas más tranquilas.
Ushuaia es fresca todo el año: incluso en enero conviene llevar abrigo y algo impermeable.

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El Aeropuerto Internacional Malvinas Argentinas está a 6,4 km de Gobernador Paz 157: son unos minutos en taxi o remise. Si llegás por tierra, la Ruta Nacional 3 entra a la ciudad por el oeste.
Una vez acá, el centro se camina. Desde el departamento llegás a pie a la Av. San Martín, al puerto (0,9 km) y a las agencias donde se contratan las excursiones. Las combis al Parque Nacional Tierra del Fuego y al Glaciar Martial salen del centro.
Campera rompeviento e impermeable, abrigo en capas, calzado cómodo que se pueda mojar, gorro y guantes (sí, también en verano), protector solar y anteojos de sol. El clima cambia varias veces en un mismo día.
Hay supermercados y restaurantes a pocas cuadras. Y como cada departamento tiene su cocina equipada, podés comprar centolla, cordero o lo que encuentres y cocinarlo a tu hora, sin reservar mesa en ningún lado.
¿Ya sabés cuándo venís?